viernes, 3 de febrero de 2012

Líneas paralelas


Somos líneas paralelas, 
no encontramos perpendicularidad;
no existen los noventa grados 
en ángulo que nos permitan chocar.

No hay intersecciones 
que nos permitan juntar
las sucesiones de puntos 
que dejamos atrás.

En el espacio somos equidistantes,
aunque a veces deseamos 
ser más bien transversales
para tener ángulos iguales.

Somos líneas paralelas,
no encontramos perpendicularidad;
no existen los noventa grados
en ángulo que nos permitan chocar.


De geometría y esas cosas.

domingo, 8 de enero de 2012

¿Ves?


Esto que ves en mí
es el encuentro de la alegría con la tristeza;
una contra la otra,
sin que ninguna salga victoriosa.

martes, 27 de diciembre de 2011

Recuerdos


Los recuerdos no son exclusivos de la realidad:
los tengo de cosas que sucederán,
y otras que nunca pasaron.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Lo sabes, ¿Verdad?


Lo sabes, ¿Verdad?
Que en realidad no quiero conocerte,
sabes que no quiero formar lazos
que en lugar de unirnos te destruyan;
no quiero sentimientos que te aten a mí
cuando yo aún soy un ser impalpable;
no quiero crear recuerdos que te atormenten
y que yo fácilmente vaya a olvidar;
no quiero mentirte y decir que esto será
cuando yo sé que éste no es mi lugar;
no quiero ser cruel,
pero lo sabes, 

¿Verdad?

domingo, 4 de diciembre de 2011

Una muerte anunciada

Nunca he podido imaginarme como una anciana, tengo extrañamente la certeza de que nunca llegaré a serlo; y no es algo que me incomode, la idea de la muerte no me parece mala. La muerte es algo tan natural como lo es nacer; yo lo entiendo como lo más sano que pueda sucederle a cualquier ser vivo. ¿Has imaginado alguna vez cómo sería si la muerte simplemente no pudiera arrastrarnos con ella? Días incontables de cosas que parecen iguales, nada sorprendente; tan sólo el inevitable letargo emocional y espiritual.

Vivir para siempre es algo que no deseo.

Conozco a dos ancianas, muy ancianas. Una de ellas en su juventud era como una guerrera; hermosa, inteligente y audaz. Una muchacha alta y pelirroja que se montaba en un avión y lo volaba ella misma, a veces para hacer bromas a sus hermanas arrojándoles algo cuando pasaba por encima de sus casas; una mujer que dirigía sus negocios, y que con el tiempo no llegó a casarse (a pesar de ser asediada por los hombres). Sin embargo, formó su familia y la sacó adelante.

Por otro lado, la otra anciana ha vivido en el tiempo en el que "El Centuaro del Norte" comandaba ejércitos en las tierras del país, fue esposa de un militar, y al fallecer éste siguió criando y educando a sus hijos; una madre ejemplar, que formó una gran familia.

Han pasado tantos años desde que aquellas dos mujeres fueron lo que fueron en sus vidas, que ahora con despojos y vagos recuerdos de ellas permanecen casi inmóviles sobre sus camas; quizá ahora yo sepa más de sus vidas que ellas mismas.

Cuerpos marchitos y frágiles, una mente perdida entre cosas pasadas y cosas presentes que parecen confusas y sin sentido; incomprendidas y a veces ignoradas. Pensamientos que abruman sus corazones; con el sentimiento de inutilidad tatuado en el alma, y también en sus caras.

Sus historias ya no salen de cuatro paredes y una andadera;
no me preguntes por qué no quiero llegar a ser vieja.



El tiempo lo borra todo; él y la muerte tienden a ser uno solo.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Nothern lights


Desde el viejo sofá contemplo las luces del norte,
sobre el blanco desierto que se cierne justo sobre mí.
¡Qué solitarios caminos se surcan para encontrar
los más bellos tesoros!, Esas son las promesas
que alimentan a las esperanzas.
Pero, ¿Cómo te digo amor, que ya no me quedan esperanzas?
Aquí desde el viejo sofá nos imagino caminar;
nos imagino bailando bajo las luces extrañas
una canción milenaria.
No sé cómo puedo hacerlo teniendo
la certeza del nunca más, pero aquí todo es irreal.
Será una noche más, ahogada entra cobijas,
recuerdos, y suspiros.

El dibujo lo he hecho ayer,
creo que últimamente sufro de una fijación con las auroras boreales.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Nevermore


Encontré mis manos atadas a las tuyas,
y entre las oscuras sendas
el ruido del silencio nos llenaba;
te besé, y supe que nunca más.

El calor brotaba como agua
y nos mojaba los cuerpos;
rocío de sueños y deseos;
pero, nunca más.

El sentido de dos almas
que se conocen y son sinceras;
el reencuentro de dos amantes
que no se amarán, nunca más.

...