domingo, 30 de septiembre de 2012

Héroes

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Hola soy Hércules, hijo de Zeus; limpio establos y salgo en una peli de Disney.

Héroes; así llaman a las personas que realizan hazañas ya sea salvando a una persona, ya sea salvando a muchas, ya sea protegiendo animales, ya sea matando a otros (ya sean personas, ya sean animales, ya sean ambos). 

Comienzo a creer que los llamados héroes en realidad se vieron obligados a serlo; en realidad no había otra opción si querían hacer lo correcto. Aventarse al agua y sacar a alguien que lucha contra todo (incluso contra su salvador) porque la desesperación le hizo su presa, o exponerse a peligros para que los demás no tengan que hacerlo (y si te explota el contenedor de gas, bueno, lo hiciste por el bien común y en algunos años lo olvidarán), alejar de un ambiente hostil a un niño (como en aquella película La Vida es Bella) y esperar que no le queden recuerdos desagradables en su memoria...

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Yeeei marcharé feliz al otro mundo.

Quizás sea la casualidad, la combinación de lugar, tiempo y tragedia; o drama, o quizá con mayor frecuencia estupidez. Los héroes no nacen, sino que se hacen; no por elección sino por la ocasión.

¿Qué de heroico tienen las agallas y la adrenalina?

¿Qué de heroico tiene el instinto? 

Los héroes no son héroes, una hazaña no define una vida; si has hecho algo bueno no quiere decir que no harás (o que no has hecho ya) algo malo, el héroe verdadero y sus actos son constantes: ha tomado la decisión de que así sean, no es un impulso que ocurra una sola vez, es la voluntad de hacer siempre lo correcto.


Todos somos héroes en busca de auxilio,
o al menos eso dice Alejandro Sanz.

jueves, 20 de septiembre de 2012

La mujer de las montañas y el hombre del desierto


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Había una vez una mujer que vivía en las montañas;
solía bailar bajo la lluvia y cantar entre flores.
Las caracolas adornaban sus cabellos y el viento
le traía secretos, le hablaba de un lejano lugar;
de miles de granos dorados y un sol
despiadado. Y ella un día quiso salir a buscarlo. 

Y entre dunas y cactus encontró 
al hombre del desierto.
Tenía la piel oscura y la mirada profunda;
una sonrisa que se le escapaba de los labios 
y un corazón profundo pero incomprensible.



La mujer se enamoró; no pudo ver que el viento le  mintió
que ella era del agua  y el hombre del sol.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Ausencia

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Era ausencia:
ausencia de cuerpo,
ausencia de palabras, 
ausencia de mente, 
ausencia de sentimientos;
era, tan sólo, ausencia.


Odio tener  alucinaciones no patológicas de personas que en realidad no extraño. 
¿Verdad que no?

jueves, 6 de septiembre de 2012

¡Oh, dulce libertad!

¡Oh, dulce libertad!

Cuando tuve la oportunidad de gozar la libertad casi plena (porque no fue plena; plena es cuando no dependes de nadie y, como aún hoy, en ese entonces era mantenida por mis padres) pero perfecta, porque no tienes las responsabilidades de trabajar y pagar las cosas como la renta o el gas; me aterroricé.

Suena como si estuviese un poco loca ¿no? Quién diablos se iba a aterrorizar de poder vivir sola, con todo pagado, pudiendo llegar a la hora que se me diera la gana, si quería limpiar lo hacía si no, no importaba; no eran necesarios los permisos, podía comer o no comer lo que se me diera la gana, incluso podía ir o no a la escuela...
  
Tenía entonces unos 17 años, y  nunca pensé que le tuviera miedo al mundo pero sí, se lo tuve y no poco; vivía sola en una ciudad aunque no desconocida sí lejos de mi familia y de mis amigos. Al principio hubo una semana en la que no había ni radio, ni televisión en casa; ¿has estado un fin de semana en completo silencio? sólo hay una palabra para describirlo; insane, so fuckin' insane!! 

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Ya que tuve una televisión y canales medio decentes que pudiese ver (esos que no son televisa ni tv azteca) le hablaba al viento pensando que mi hermana de alguna manera escuchaba mi comentario y la risa que le acompañaba, pero bien, a la hora de voltear a un lado no había nadie, simplemente la nada... Patético.

¿Será que mi libertad excesiva a esa corta edad estaba tan íntimamente acompañada de soledad, que me desagradaba? Quizás sí, quizás no. Lo cierto es que después de vivir un tiempo así, comencé a conocer personas y lugares, y las cosas iban un poco mejor. Aunque a veces uno se siente como si fuera el protagonista de la película Soy Leyenda excepto que la ciudad no está destruida y que obviamente me faltaba una mascota.

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Porque cuando uno tiene una mascota, aunque el mundo se haya ido al diablo y no quede nadie sobre la tierra eres más feliz.

Con el paso de los meses empecé a hacer amigos, y ya no vivía en el mundo post apocalíptico de película Hollywoodense; la libertad excesiva y la soledad ya no me sentaban mal, y descubrí un mundo diferente: con gente buena, gente no tan buena, gente brillante (casi literal jajaja), gente estúpida, inteligente; un mundo dónde todas las decisiones que tomaba repercutían invariablemente en mi vida desde las más pequeñas (como cruzar una calle, o tomar un camión) hasta las decisiones que son algo mas complicadas como la administración de el dinero.

Lo cual me hace recordar esa primera quincena dónde me gasté todo la primera semana y para finales de la segunda todo lo que tenía en el refrigerador eran dos limones y un tomate...

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Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

Esa no era broma.
 
Ya falta poco para que termine mis estudios universitarios; si todo sale conforme al plan el próximo año por estas fechas estaré preocupada por el vestido de graduación (emocionante, ¿no?), el tiempo vuela. Bien, si eso es verdad (que mis padres esperan con todas sus fuerzas que así sea) me queda un año de libertad parcial, de esa libertad buena sin responsabilidades mayores a preocuparme por pasar las materias, conseguir un buen lugar dónde hacer las prácticas, pasar el videojuego en turno, la agenda de fiestas, los amigos, los amantes (esos mientras no se conozcan entre ellos todo bien jajaja, esa sí es broma...). 


Naturalmente, 
el siguiente paso es obtener la libertad
 y con ella la responsabilidad completa.

jueves, 30 de agosto de 2012

Cualquier sueño

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Man Ray (1980-1976) Mujer dormida

A veces no sabes cómo deseo que seas como cualquier otro sueño, 
de esos que justo después de despertar desaparecen,
dejando vagos rastros; todos tan confusos, 
sin sentido. 

Al final,
 queda quizá un trozo o dos
 de una historia no recordada;
la sensación de saberla y aún así ignorarla.

Pero tú 
eres esa clase de sueño que se repite por años,
siempre exacto; ningún detalle se escapa
cuando al final despierto.

Y te encuentro  acechando mis días bajo cualquier pretexto;
ahí estás  como si el sueño continuara
a veces yo sólo quisiera despertar,
y que seas como cualquier otro sueño.


Y olvidar, o mínimo no tener que recordar.

jueves, 16 de agosto de 2012

The russian cosmonaut

¿Han visto la película Another earth (2010)? 


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Lo que principalmente me llevó a ver esta película fue sin lugar a ninguna duda (¡absolutamente ninguna!) fue la banda sonora, Alex Turner (sí, ese de los Artic Monkeys). Escuchando una que otra canción de las que componen el soundtrack como: Hiding tonight, Stuck in the puzzle ("I'm not the kind of fool who's gonna sit and sing to you about stars girl..."just love it! ), It's hard to get around the wind... Ok, esta banda sonora es de la película Submarine (2011) jajajaja sólo quería que escucharan el soundtrack.

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Volviendo a Another earth; Hay una historia corta que nos presentan que aunque no es parte de la trama  en sí, es a mí humilde parecer lo más relevante en la película, es como si toda la demás historia tan sólo fuese un trasfondo para llegar a ésta: The russian cosmonaut, o quizás sea éste el punto en el que todo se condensa; cómo la vida irónica e impredecible lleva a la protagonista a cambiar la vida de toda una familia, pero especialmente la de un profesor de música, cómo la culpa la lleva a esconder su identidad, cómo es que termina arreglando su vida intentando arreglar la del profesor, cómo es que la vuelve a destruir... Y allá en el cielo se muestra la otra tierra, la prometida; la que pareciese estar libre de culpas, errores y tristezas.
¿Pero, en verdad lo está?

Aquí les dejo la historia del cosmonauta:





domingo, 12 de agosto de 2012

Hello stranger

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Plaza Machado, Mazatlán.
Le vi pasar cerca del café que con frecuencia visito en la plaza de la ciudad. ¿Estaría mi mente jugándome alguna broma y reconocería en cualquier rostro alguna chispa de aquél? ¿O era realmente ése, el que tantas veces contemplé sobre mi regazo? No era exactamente lo que recordaba (mis recuerdos nunca han sido realmente confiables; siempre terminan siendo recuerdos de recuerdos), pero lo que recordaba ¿Era lo que había sido realmente? Tenía una vaga imagen: una sonrisa pícara y brillantes ojos verdes bajo el cabello oscuro, negro. 

Contemplé como se alejaba lentamente aquel fantasma hasta perderse entre la gente. La taza de café estaba ahí, casi vacía y tomé un último trago antes de salir caminando sin un rumbo fijo. Se escuchaba a lo lejos la voz de una soprano entonando melodías, seguramente venían del teatro que se encontraba un poco más allá. Empezaban los recuerdos a llenarme los sentidos; recordaba las voces de dos personas cantándose al oído, el sabor y la forma de unos labios perdidos, el tacto de una piel cálida y suave, ese olor inconfundible que me parecía un poco dulzón y que me hacía perderme, olvidarme de todo; la visión de un sueño.

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Teatro Ángela Peralta.
El sueño comenzó cuando éramos niños, cuándo la inocencia nos afloraba en el rostro y jugábamos en el recreo a la pelota. Yo, siempre guardaba un poco de agua porque llegaba sediento después de tanto jugar. A veces nos descubríamos con la mirada, y esos segundos eran para nosotros años. Cuando fuimos un poco mayores, una tarde de verano nuestras miradas brillaban sin rastros de aquella inocencia, me hundí es sus ojos verdes y él me besó los labios.

La voz se dejó de escuchar y sobre una banca dos ancianos conversaban, quizás discutiesen acerca del aumento de la gasolina (que ahora es una vez al mes), o acerca de la burla que es su pensión. Era inútil revivir aquellos recuerdos, esa vida era una que se había acabado hacía ya muchos años; habían pasado por lo menos 10.

Decidí caminar a la librería (tan sólo eran dos cuadras caminando), había un libro que me había sembrado toda la curiosidad del mundo: El Psicoanalista, y estaba dispuesta a leerlo. No fue difícil encontrar entre los estantes un ejemplar de edición reciente; lo difícil fue después de tomar el libro y alzar la vista, verlo ahí plantado frente a mí.

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Naturalmente había cambiado; los años habían hecho sus facciones menos delicadas, su cuerpo había tomado un tono maduro y su voz, bien su voz no salió. Estaba a punto de decir algo, cuando sentí que alguien me sujetaba por la cintura; era mi prometido: mi sol y mis estrellas.

Los deseos de aquel fantasma (ahora frente a mí), y los míos algún día habían sido los mismos; un hogar, algunas mascotas, e incluso pequeños traviesos jugando en algún jardín. Pero todos esos sueños se nos fueron muriendo, y no era culpa de nadie.

Un pequeño se acercó inquieto a él diciéndole: ¡papá!¡papá! ¿Me compras este cuento? Mostrándole el libro ilustrado que sostenía en sus pequeñas manos y sus ojos verdes se posaron sobre él expectantes.

Antes de partir con mi sol y mis estrellas, sonreí dulcemente y casi en un susurro le dije:

Hola extraño.